Y vuelvo a sentir que tengo que escribir. Y siento, que no es lo mismo de siempre. Pero todo cambio, el mundo cambió, y yo al mismo tiempo. Pero los pensamientos circulares de las personas siguen en pie, volando por algún lugar, donde sueñan que son libres, donde no hay que pelear por ellos y su felicidad.
Y es en ese mismo momento en el que pienso, que la vida cambió, pero que solamente lo sé por lo que he leído, por que realmente no conozco otro mundo, que no sea... en el cual vivo hoy.
Y aparece la identidad. La identidad que llamamos como sinónimo de prohibido. No por que realmente lo sea, sino por que siempre nos la quisieron arrebatar. Pero no me importa, no quiero ayudarlos a ser parte de la gran frialdad, quiero imaginar que por lo menos hoy soy capaz de tener cierta identidad.
Y si tengo que imaginar, si tengo que valorar, si tengo que pensar... diría que es un orgullo ser argentino. No en nombre de los gobernantes, no en nombre de todos aquellos que han hecho al país llorar, sino por que confió que el mañana será mejor, y que juntos podremos volver a empezar.
Y es dentro de esos pensamientos circulares, donde caigo en la realidad. Veo a la mañana la bandera izar, y me alegro, de que algo halla quedado de aquellas personas que querían naufragar de aquel barco que estaba a punto de morirse, y que con esfuerzo se logró salvar.
Y por mas que no parezca alegre, por mas que no me haga olvidar el dolor que me hizo sentir el país, por que los pensamientos colectivos no cambien, se que todo mejorará. Se que todos juntos podremos formar, un país nuevo en el cual la base sea la igualdad. No quiero ver mas chicos llorando en la calle, no los quiero ver mas robar. No quiero que el mundo sea triste, lo quiero disfrazar, para que mañana camine por la fiesta de la felicidad. Y si con estas palabras no logro callar a toda la gente que pretende el mal, quiero que recuerden que en algún momento se van a cansar. Cansar de sentir vanidad, de pecar, de ser infieles con sus propias almas...
No se si somos realmente una nación. Lo dudo por demás. Solo se que mis palabras me dan vuelta en el alma, pintandome la de celeste y blando, y dandome fuerzas para ayudar, para convertirme en una mujer de vierdad. Una mujer a la cual no le gustan los titulos, pero si tendría que adecuarse a alguno, sin pensarlo sería el de argentina nacional.
Y sigo volando, sigo pensando hasta que en algun momento caigo del sueño que me ha sido saqueado, que no lo logro manifestar de otra manera que no sea por medio de estas palabras. Yo quiero ser parte de esa tripulación naufragante del ayer, pero no en el ayer... en el hoy, en el país que se ha supido destruir por la ignorancia. Pero no me importa, no en lo absoluto. Vuelvo a apoyar mi cabeza en la almohada y vuelvo a soñar. Y caigo de nuevo en mis pensamientos circulares, escribo, borro, escucho, observo, y me doy cuenta que todo sigue igual, que ya no puedo seguir soñando, que es hora de actuar.